Ética kantiana: el planteamiento trascendental
Ética: el planteamiento trascendental
Kant adopta en su ética un enfoque trascendental. Así como comienza el idealismo trascendental con el supuesto de que la física de Newton es auténtica ciencia, también comienza su ética con el supuesto de que todos los seres humanos tenemos conciencia moral. Y así como en su epistemología se pregunta «¿qué podemos conocer?», su ética se pregunta «¿qué debemos hacer?». Las facultades que nos permiten conocer son la sensibilidad y el entendimiento, cada una con sus elementos trascendentales que nos hacen conocer el fenómeno (la cosa para mí). La facultad responsable de decirnos qué debemos hacer es la voluntad, que es responsable de proponerse fines.
En su epistemología, el planteamiento trascendental no consiste en conocer el universo sino en identificar los elementos que hacen posible hacer ciencia, conocimiento universal y necesario. Esto solo es posible analizando el lenguaje de la ciencia, compuesta por juicios que describen hechos. Esta es la razón por la que la epistemología se centra en analizar los tipos de juicio, llegando a la conclusión de que la ciencia está compuesta por juicios sintéticos a priori. En ética, el planteamiento trascendental no consiste en identificar en qué consiste la bondad sino en identificar las condiciones que hacen posible que una acción sea moral, universal y necesariamente.
Puesto que la moralidad no describe, sino que prescribe acciones, el objetivo de la ética es analizar los diferentes tipos de imperativos que prescriben acciones. En el fondo, la ética kantiana elabora una teoría de los imperativos para identificar cuáles de ellos expresan una auténtica prescripción moral, una que mande siempre.
La teoría de los imperativos
La teoría kantiana de los imperativos distingue dos grandes tipos de prescripciones: hipotéticas y categóricas. Un imperativo es hipotético cuando ordena una acción como medio para un fin superior. Solo te ordena una acción si quieres conseguir un fin superior. Su carácter prescriptivo es condicional, ya que no ordena universal y necesariamente. Son solo un medio para un fin.
Imperativos hipotéticos: problemáticos y asertóricos
A su vez, Kant distingue dos tipos de imperativos hipotéticos: problemáticos y asertóricos:
- Imperativos problemáticos: son aquellos que ordenan una acción como medio para un fin y podemos no querer ese fin.
- Imperativos asertóricos: prescriben una acción como medio para un fin que no podemos no querer porque es un fin de la naturaleza humana.
Para Kant, estos imperativos hipotéticos no son realmente morales porque no ordenan incondicionalmente, solo ordenan si se cumple una condición. No expresan moralidad porque no son universales ni necesarios. En el fondo, solo describen un nexo causal: mentir es la causa de que la gente no confíe en ti. No surgen de la voluntad, solo describen cómo funcionan las cosas.
El imperativo categórico
Un imperativo categórico simplemente dice: «haz esto». Solo los imperativos categóricos surgen de la voluntad porque somos nosotros los que elegimos algo como un fin en sí mismo. Solo los imperativos auténticamente categóricos son morales porque nos ordenan independientemente de las consecuencias de la acción.